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Bio

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RAFAEL RODULFO

Madrid , 1965

Tras sus inicios como pintor en Madrid , las primeras manifestaciones reconocibles y realmente personales de su obra se dan a conocer en la década de los ochenta , en las sucesivas exposiciones de “Pintura Jonda” , una aproximación pictórica al mundo del flamenco : intensa expresividad , contrastados claroscuros y una gama cromática a menudo contenida sobre un esqueleto de dibujo potente y grueso.
Años de viajes y estancias en Jerez de la Frontera , de acudir a las fuentes y beber de ellas, de investigar y sumergirse en el universo flamenco: cante, toque, baile…, de conocer a algunos de sus protagonistas de primera mano.
Se licencia en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid en 1988.
En 1990 recibe los primeros encargos como dibujante e ilustrador publicitario. En los años siguientes trabajará para las principales agencias de publicidad en España , en ocasiones dibujando a pie de rodaje. Algunas de las mejores y duraderas amistades proceden de esta época. El mundo de la creación se amplía, se abre a otras opciones. Al mismo tiempo , periodo intensamente viajero.
En su obra , etapa dispersa , de búsquedas y tanteos. Experimenta con el desnudo y sobre todo con el paisaje, (series de paisajes andinos en los primeros noventa, tras un largo viaje por América del Sur) Pequeñas incursiones en el mundo del cine bajo el sobrenombre de “Látigo”.
Primer viaje a Cuba en 1992. Tardará cuatro años en regresar y ya será para establecerse regularmente, primero en La Habana y después en la sureña ciudad de Cienfuegos. Aquí , toma contacto con un activo grupo de artistas locales ( Rafael Cáceres , Néstor Vega…) que le anima a compartir taller, trabajo y las paredes de la Galería del Bulevar (exposición “Confluencias”, primera de las realizadas en Cuba, en 1998). Las estancias se harán cada vez más prolongadas y la colaboración más estrecha: exposiciones en otras ciudades de la isla y fundación de Visuarte , una bienal de artes plásticas que ocupa simultáneamente todos los espacios de la ciudad, y que a día de hoy se sigue celebrando.
Seducido por la luz y el color de Cuba , pero también por su extraordinario paisaje humano, por lo descarnado e intenso de la experiencia diaria, por la elemental entereza con que los artistas enfrentan su cruda y precaria existencia y por ese sobrevenido aislamiento que solo podía conducir a la primordial reflexión sobre la propia obra ,ésta recibe un impulso renovado, pujante, vital. De una etapa inicial, más descriptiva y cercana al modelo del “cuadro-ventana” a un proceso de síntesis e integración de elementos en composiciones elaboradas. El color, siempre importante en periodos anteriores, se hace protagonista. Se profundiza en las relaciones entre colores y se articulan espacios , luces y sombras a través de ellos.
Una recopilación numerosa de obras de este periodo se expondrá, ya en España, en los años 2008 y 2009.
En los últimos años se aprecia un avance en ese proceso de síntesis, acentuado por la introducción en la estructura de la obra de parámetros musicales. La esencia profunda de Cuba es musical y tanto las manifestaciones exteriores como lo que no se ve pero late, todo, se rige de manera natural por pautas musicales. De este modo, armonías, compases, leitmotivs, contrapuntos.., establecen ritmos compositivos y cromáticos más o menos ajustados que convierten el cuadro en una suerte de partitura. La primera muestra de esta etapa se expone en la Galería Esquina de Madrid en 2013.
Ese mismo año se produce un afortunado reencuentro con la escultora Blanca Gortari. El diálogo entre sus originales troncos de árboles pintados y los cuadros es inmediato, fluido y estimulante. Nace el proyecto dual “Por la vereda” cuya primera estación ya ha tenido lugar en junio de 2014 en la galería Artara de Mahón (Menorca).
Pero, naturalmente, lo mejor está por llegar.